Romper el eterno bucle

El otro día quedé con un par de compañeros de este duro trabajo que es el trading. Estuvimos hablando de muchas cosas, fuimos a comer y, con el café, salió el tema de las malas rachas; cuando todo lo que haces sale al revés y no sabes que hacer para romper ese círculo vicioso, ese bucle que se te antoja eterno...

 

Como historiador es inevitable acordarme de uno de mis artistas favoritos "M.C. Escher", y sus eternos bucles donde nunca se encuentra la salida y, pérdido, recorres los diferentes caminos sin darte cuenta de que estás encerrado. Has sido atrapado en un eterno y pernicioso círculo vicioso.

Todo me sale mal en bolsa

Cuando estás dentro de ese círculo todas las dudas vienen a ti, tus emociones negativas te desbordan y buscas como salir y no sabes cómo. Ya no confías en nada, vas probando cosas que no sabes, en busca de un santo Grial que no existe, o pruebas operativas nuevas que no sabes bien como funcionan o no sabes manejar, y vuelves a perder una y otra vez...

Buscas información y no encuentras porque es un tema poco tratado, poca gente quiere reconocer que ha vivido ese bucle de pérdidas, decepción, desesperación, frustración..., pero el caso es que TODOS hemos pasado por esa fase, y no solo una vez. Y quién diga que no, o es un vendehumos, o lleva poco tiempo y no le ha llegado todavía o, usando la navaja de Ockham, miente.

Mi primer, digamos, eterno y grácil bucle (como el título del estupendo libro de Gödel), fue allá por 2009 o 2010, no recuerdo exactamente la fecha, llevaba un año o menos operando y, aunque siempre he sido muy prudente, después de una buena racha, donde te crees que eres He man y los masters del universo todo junto, decides añadirle salsa al asunto, más caña, más apalancamiento, ¿por qué no si esto está chupado? Y ahí...ahí, amigo...te llega el mercado con su hacha para ver que te va a cortar y por donde..., zas...; ahora has dejado de ser el master del universo para pensar que eres una porqueria, lo más tonto que existe, que no vales, que eres un idiota, te asalta la rabia y la impotencia y ya no sabes si seguir o dejarlo, de hecho, llegas a ese punto de inflexión, a ese momento clave en que te das cuenta que, tomes la decisión que tomes, será para mucho tiempo, y la rabia no deja de devorarte.

A mi me llegó como he comentado: había hecho un curso de warrants y creía que era el más listo, tuve una racha muy buena y fuí sumando riesgo. Recuerdo que estaba ante la pantalla con una cara de idiota mientras lo que había ganado y mucho más se evaporaba, me entró tan, digamos mala leche, que le di un puñetazo al reposabrazos de la silla en la que estaba sentado viendo impotente como se evaporaba la cuenta, rompi el puñetero reposabrazos y la patada que siguió se encargó del resto de la silla...

Ya, -dirás-: todo esto está muy bien, hemos pasado por lo mismo, ya somos coleguitas, y ahora, ¿qué hacemos?

Pues no te voy a soltar un rollo pseudopsicológico, solo voy a compartir lo que hice yo, me fuí a dar de comer a las palomas (como dijo un famoso operador de bolsa cuyo nombre no recuerdo), estuve mucho tiempo sin operar, de hecho estuve a punto de dejarlo. en ese punto tomé la decisión de continuar, empezar de nuevo, hacer las cosas bien, o al menos mejor de como lo había hecho hasta ese momento. Durante ese tiempo fuera del mercado leí mucho, todo lo que pude conseguir, diseñé formas de operar (la mayoría no demasiado buenas); como soy de la época del spectrum, tomé notas en papel, me pasé horas viendo la pantalla y mentalmente haciendo operaciones, (más tarde descubrí que existía algo llamado demo o paper trading :)). En fin, pasé de no creerme nada una vez estaba dentro del bucle, a ir asomando la cabeza fuera de él. Y, poco a poco, con muy poco riesgo y baja exposición, y de forma más metódica, volví a operar.

Y eso es todo, bueno, todo no; en cuanto gané algo me compré una silla nueva y un saco de boxeo.

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